Engreídos de paciencia finita y corazón tierno,
seres de sensibilidad retorcida
y ojos que brillan ante el mas mínimo susurro
de una melodía que acompañe dulcemente
el sueño-vida de sus cuerpos.
Las manos como retaso de un sol
que por dios lleva la música
y por luna una sonrisa.
Caras pintadas de sueños apabullantes
con aires de niños contentos frente al mar.
Tardes ilimitadas de tertulias, risas y voces,
complicidad incansable contra un futuro oscuro,
boicot a la tristeza y repudio al llanto injustificado.
La vida testigo de un caminar alborozado...
Fotos de un cuento que el viento no termina de escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario